IV ENCUENTRO NACIONAL DE RESPONSABLES DE SEGURIDAD LOCAL

Buenos días.

En primer lugar quisiera agradecer a la organización de este seminario que me haya invitado, como presidenta del Fórum Español para la Prevención y Seguridad Urbana (el Fepsu) al acto de clausura. Me consta que han sido dos días de debates muy intensos cuyas conclusiones deberemos ahora leer con atención.

En segundo lugar, permítanme darles las gracias, a los cuerpos policiales, por estar ahí, por dejarse la piel cada día en nuestras ciudades para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos. Es una tarea muy poco grata y exigente a la vez, sometida constantemente a la opinión pública y a la presión mediática y política.

No voy a decirles nada que ustedes no sepan. Las ciudades son el escenario donde se producen y chocan todas las tensiones que generan la percepción de inseguridad que ustedes deben combatir. Y en esta misión sería absolutamente injusto que el poder político, especialmente los gobiernos locales, les dejemos solos, porque la inseguridad no debe tener únicamente una solución policial.

En las ciudades es donde se multiplican las libertades, donde se vive plenamente la democracia, pero también donde surgen los riesgos. En la ciudad no se teme a las catástrofes naturales, sino al otro. Tenemos miedo a la agresión personal, al robo y a los accidentes. Ante este temor, el ciudadano demanda seguridad.

La seguridad tiene que ser, en la ciudad democrática, la garante de la libertad en el espacio público, el común de todos los ciudadanos de un municipio. Nadie se puede apropiar de él, y para evitarlo lo mejor es la prevención.

El incremento de la inseguridad subjetiva se produce cuando en la ciudad hay desigualdad con pobreza y a menudo con la presencia de colectivos de inmigrantes a los que se asocia injustamente con el terrorismo internacional o algún tipo de delincuencia organizada.

Sé, como ustedes, muy bien de lo que hablo. En mi ciudad, L’Hospitalet, la segunda de Catalunya, viven ciudadanos de 138 nacionalidades con 74 lenguas distintas. Más de la cuarta parte de los vecinos de L’Hospitalet han nacido en el extranjero.

Es en escenarios como este cuando la convivencia entra a menudo en crisis, cuando colisionan derechos con deberes debido a las a veces acusadas diferencias culturales y sociológicas.

 

Y es entonces cuando las administraciones, a través de sus cuerpos policiales, deben arbitrar entre los derechos de los  ciutadanos que  entran en colisión. Es necesario establecer reglas del juego claras y ejercer un firme liderazgo público, apostando siempre por la cooperación con el tejido social, pero ejerciendo la autoridad democrática cuando sea necesario.

 

La vulneración del espacio público requiere tolerancia cero, ententida, claro está, porque no hay que dejar ninguna agresión ni atentado a personas y bienes sin reparación y sanción inmediatas, nunca ejerciendo la acción represiva directamente sobre los grupos y territorios considerados de riesgo. Eso solo produce más inseguridad.

 

Es por eso que las políticas de seguridad no pueden ser solo policiales. Es necesario acompañarlas de políticas sociales, de integración y participación. Y, sobre todo, políticas activas de construcción de un espacio público digno, diverso, que canalice el intercambio; accesible e igualitario, donde se aprende la tolerancia.

Un espacio público de calidad, democrático y compartido, es imprescindible para combatir la percepción de inseguridad. La política de espacio público debe evitar su privatización; debe ser integrador y huir de la guetización. El espacio público debe superar las barreras urbanísticas que aíslan los barrios y favorecen su marginalidad.

El espacio público debe ser, además, diverso, en el que convivan comunidades y actividades, donde la vivienda se mezcle con el comercio y las oficinas, con los centros sanitarios y educativos, con el ocio y la restauración, y con polideportivos y centros sociales.

La percepción de seguridad –y ustedes lo saben muy bien— no es una ciencia exacta. Las líneas son muy débiles. Basta muy poco para que años de prevención, de políticas sociales contra la desigualdad y de dignificación del espacio público pasen del blanco al negro, del yin al yan.

Lo hemos vivido con la crisis económica y sus consecuencias en forma de paro, pobreza y recortes en los servicios. La desigualdad con pobreza ha aflorado y los recortes han debilitado las prestaciones y la inversión en espacio público. Los gobiernos locales nos hemos quedado solos en la batalla, y a pesar de nuestra debilidad financiera, seguimos manteniendo becas comedor y guarderías. Atendemos, sin apenas competencias, a los más desfavorecidos, a las víctimas de la pobreza energética y de los desahucios.

Con este panorama, constantemente las policías y gobiernos locales debemos gestionar una percepción de la inseguridad cambiante y sujeta a diversas coyunturas. La máxima libertad puede aumentar la sensación de inseguridad, y la máxima seguridad, a su vez,  puede eliminar la libertad.

Pero esas políticas sociales y de espacio público que deben acompañar las labores de seguridad que son muy difíciles de implementar con los continuos recortes impuestos por los gobiernos central y autonómicos con la excusa de la crisis.

Cuantos más recursos tenga un municipio, más competencias y más coordinados estén los cuerpos policiales y administraciones, mayores y mejores resultados obtendremos. Y esos resultados son los que percibirán nuestros ciudadanos, que a fin de cuentas son a quienes nos debemos.

El pasado sábado, aquí en Madrid, hubo una gran manifestación contra la violencia de género, Y ese mismo fin de semana se producían cuatro asesinatos machistas. No quisiera alimentar demagogias, pero es evidente que nos queda mucho que recorrer para afianzar en nuestra sociedad valores como la tolerancia, el respeto y la convivencia, y los recortes dificultan aún más este camino.

Los gobiernos locales debemos trabajar para que ustedes deban utilizar la violencia cuanto menos mejor, y eso se logra con políticas activas contra la desigualdad. Queremos, todos, una policía de alto nivel formativo en derechos humanos que proteja a los ciudadanos contra la discriminación social. Una policía que proteja la diversidad.

Y acabaré como he empezado: gracias por estar ahí.

 

 

 

IV ENCUENTRO NACIONAL DE RESPONSABLES DE SEGURIDAD LOCAL was last modified: novembre 13th, 2015 by Núria Marín

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